¿Quién puede comulgar?

La Comunión no es un premio. No se precisa ser santo para comulgar. Es una necesidad espiritual, pero tiene unos requerimientos básicos, entre los cuales cabe destacar: Ser católicos, es decir los que han recibido el sacramento del bautismo, primera comunión y confirmación. Los que no son católicos NO pueden comulgar. Adicionalmente es necesario para los católicos:
Estar en estado de gracia, es decir no haber cometido pecado grave, o sea, es NO OBEDECER, O ROMPER ALGUNO DE los 10 mandamientos.

Los 10 mandamientos son:

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas. Pecados contra el primer mandamiento: La superstición (cartas, tarot, horóscopos); La idolatría (tener en casa estatuas o figuras de Buda, de animales o calaveras vestidas); La adivinación, espiritismo y magia; El sacrilegio; El tentar a Dios con palabras u obras; La irreligiosidad; El ateísmo y el agnosticismo.

2. No tomarás el nombre de Dios en vano. Pecados contra el segundo mandamiento: pronunciar sin necesidad el nombre de Dios; maldecir y blasfemar.

3. Santificarás las fiestas. Pecados contra el tercer mandamiento: No ir a Misa TODOS LOS DOMINGOS y días de guardar, que en los EUA son: Navidad, 1 de enero; Pascua; Asunción de la Virgen y Purísima Concepción (8 de diciembre). Los católicos deben acudir a misa todos los domingos sin excepción, a menos que haya una enfermedad grave propia o de los hijos o del cónyuge o se tenga una necesidad especial. En esos casos se debe consultar siempre con el sacerdote.

4. Honrarás a tu padre y a tu madre. El cuarto mandamiento nos recuerda las obligaciones que tenemos con los padres: amor, respeto y obediencia. Por extensión, el cuarto mandamiento incluye el respeto y obediencia debidos a quienes, bajo algún aspecto, están constituidos en autoridad: profesores y autoridades eclesiásticas. Pecados contra el cuarto mandamiento son: faltar el respeto u ofender de palabra o de pensamiento a los padres y a las autoridades eclesiásticas.

5. No matarás. Pecados contra el quinto mandamiento: El aborto; el homi-
cidio; el odio, la envidia, la enemistad, las riñas, las venganzas, las peleas, el desear mal a alguien; el escándalo es decir toda obra u omisión que provoque a otros el pecado.

6. No cometerás actos impuros. El acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida. Los casados han de vivir fieles a sus deberes matrimoniales; los solteros practican la castidad en la continencia. Pecados contra el sexto mandamiento: ver o consultar material obsceno; el adulterio, entre otros.

7. No robarás. Pecados contra el séptimo mandamiento: El robo; La usura; El fraude (no pagar los impuestos o engañar en ese rubro); Retener objetos perdidos o ajenos; Pagar injustamente; El trabajo pagado pero que es mal hecho; El despilfarro de bienes y de comida. Es pecado tirar comida cuando hay miles de personas hambrientas. Se debe comprar y comer solo lo que se va a consumir.

8. No darás falso testimonio ni mentirás. Pecados contra el octavo mandamiento: La calumnia; el chisme; La maledicencia; El falso testimonio; El juicio temerario; Violación de secretos. Aún cuando no se debe mentir, en ocasiones se debe callar para guardar secretos o para no perjudicar a otra persona.

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros. Pecados contra el noveno mandamiento: cometer actos o consentir pensamientos impuros.

10. No codiciarás los bienes ajenos. Pecados contra el décimo mandamiento: la avaricia; el deseo desordenado de riquezas, y también el deseo de cometer una injusticia que dañe al prójimo en sus bienes temporales; la envidia por tener cosas o bienes ajenos.

¿Quién puede comulgar? II Parte


En el artículo pasado, explicamos que la Comunión no es un premio, de que no se precisa ser santo para comulgar. La Comunión es una necesidad espiritual, que tiene unos requisitos básicos, entre los cuales cabe destacar:

Ser católicos, es decir los que han recibido el sacramento del bautismo, primera comunión y confirmación.


Adicionalmente, es necesario para los católicos:

• Estar en estado de gracia, es decir no haber cometido pecado grave. Pecado grave es romper los 10 mandamientos. La gracia de Dios se recupera en el sacramento de la Penitencia. Es necesario acudir al sacramento de la confesión de manera regular. Aquellos que no han acudido a la confesión en muchos años NO PUEDEN COMULGAR sin antes haber acudido a la confesión.

• Las personas solteras no deben estar conviviendo sin haberse antes casado por la Iglesia.

• Aquellos que están separados o viudos no deben tener relaciones íntimas ni juntarse con otras personas.

• Si no se está casado o se tiene una situación particular, lo más recomendable es acercarse con un sacerdote para platicar y ver la manera de sacar adelante la situación de impedimento. ¡La Iglesia puede ayudarles!

Aquellos que están en pecado grave deben acudir a la confesión antes de comulgar. Asimismo, aquellos que tienen dudas sobre si pueden o no comulgar deben acercarse al sacerdote directamente.

Catecismo de la Iglesia Católica, n 1385:

Debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. S. Pablo exhorta a un examen de
conciencia: "Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de
la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues
quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo" (1 Cor 11,27-29).
Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación
antes de acercarse a comulgar.

¿Tengo que comulgar cada vez que voy a Misa? ¿Para qué ir a Misa si no puedo Comulgar?
La Iglesia recomienda para una participación más plena, que aquellos que están en condiciones y puedan hacerlo, comulguen, siempre que estén bien preparados.

Aquellos que no están preparados o no pueden comulgar Sí participan activamente en la Misa sin comulgar. El cumplimiento del precepto dominical es absolutamente independiente de la Comunión: se le cumple solo con la asistencia a Misa. Aquellos que no puedan comulgar, en el momento de la comunión, pueden recitar en silencio, desde sus lugares la comunión espiritual.

Comunión Espiritual

“ Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros dentro de mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. (Pausa en silencio). Así, yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos. Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos.

No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.”

¿Quién puede comulgar? Parte III

Las Supersticiones según el Catecismo de la Iglesia Católica, 2111.

La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Pue-
de afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf.Mt 23, 16-22). La superstición es un pecado grave contra el primer mandamiento: “Amarás a
Dios sobre todas las cosas”. Quienes caigan en este pecado deben acudir a confesión. Si no
acuden a la confesión y caen en ese pecado NO PUEDEN COMULGAR.

La superstición puede conducir a la idolatría y a distintas formas de adivinación y de magia.
La "suerte", entendida como una fuerza que pueda afectar el destino, no existe. El cristiano
sabe que depende de la Providencia divina y que es responsable por su libre albedrío. La superstición es producto de ignorancia o de un vacío espiritual. Las tradiciones serían supersticiosas sólo si se les atribuyen poderes mágicos.

Ejemplos de supersticiones: Acudir o frecuentar a los “adivinos”, “mediums”, “espiritistas”,
“magos blancos”. Acudir a “hacerse limpias”. Vestir y tener en casa estatuas de calaveras,
animales o budas. Esto atenta contra los mandamientos. Quienes han acudido a esas super cherías están en grave riesgo espiritual y se deben confesar y No pueden comulgar. Otros
ejemplos: El leer y consultar el horóscopo; el tarot; la “magia blanca”; veladoras de colores;
creer en la maldición del #13, de los gatos negros, de pasar bajo una escalera; comer uvas el
año nuevo para atraer la buena suerte. Hay fiestas que reúnen un conjunto de supersticiones,
por ejemplo, Halloween, el vestir ropa interior de colores amarillo o rojo en vísperas de año
nuevo para "atraer" dinero o amor, salir a dar la vuelta con maletas "para atraer viajes", el
poner lentejas a coser para atraer el dinero, etc., todas estas supersticiones que se realizan en
fin de año, tienen un componente que desvía nuestra fe del Único y Verdadero Dios providente y misericordioso, para poner nuestra fe en un objeto, con esto ofendemos gravemente a Dios, al tentarlo y desconfiar de su amor y providencia.

Jesús en su evangelio nos enseña que el Padre sabe lo que necesitamos y no tenemos que fijar nuestra fe en objetos y ritos paganos esotéricos, sino en Jesucristo, quien es Camino, Verdad y Vida.

PLANIFICACIÓN FAMILIAR NATURAL I
PROMOVIENDO VERDADERO AMOR CONYUGAL

¿Qué és la Planificació n Familiar Natural?
La Planificación Natural Familiar (PFN) provee información para que ustedes, como pareja, puedan aprender a entender y apreciar su fertilidad. Durante cada ciclo una mujer experimenta temporadas de fertilidad y de infertilidad acompañadas por señales específicas. PlanificaciónFamiliar Natural es la práctica de observar y delinear estas señales de fertilidad para determinar con exactitud cuando una mujer está fértil y cuando está infértil. Cuando quieren alcanzar el embarazo, PFN les ayuda identificar la temporada más fértil. Cuando quieren evitar el embarazo, se abstienen del contacto genital durantela temporada fértil. PFN — puede ser usado en CUALQUIER ciclo a pesar de las circunstancias de la mujer, incluyendo ciclos regulares, ciclos irregulares, amamantamientos, premenopausia, o fertilidad baja.

BOM = Método de Ovulación Billings
STM = Metodo de Couple to Couple League Sympto-Thermal CRM =Sistema de Creighton Model Fertility Care TM. Hoy hablaremos del Método de Ovulación Billings.BOM = Método de Ovulación Billings El Método de la Ovulación Billings TM es un método simple y científico de la Planificación Familiar Natural. La investigación en curso se ha llevado a cabo en Australia, Suecia y España, ya que fue desarrollado hace más de 50 años por los médicos John y Lyn Billings de Melbourne, Australia. Las parejas que usan el Método de la Ovulación Billings TM registran cada dia signos naturales y únicos de la mujer de la fertilidad y la infertilidad. Con base en la observación primaria de la sensación, cuatro reglas simples se aplican dentro del ciclo de la mujer (las tres primeras reglas se utilizan antes de la ovulación y la cuarta regla se aplica una vez que la fase fértil ha terminado), basado en el deseo de una pareja para lograr o posponer el embarazo.
 

PLANIFICACIÓN FAMILIAR NATURAL II
PROMOVIENDO VERDADERO AMOR CONYUGAL


Como comentamos en el artículo de la semana pasada, La Planificación Natural Familiar (PFN) provee información para que ustedes, como pareja, puedan aprender a entender y apreciar su fertilidad. Existen diferentes métodos: BOM = Método de Ovulación Billings STM = Metodo de Couple to Couple League Sympto-Thermal CRM = Sistema de Creighton Model Fertility Care TM.

STM = Método de Couple to Couple League Sympto-Thermal

El Sistema Modelo Creighton FertilityCare TM es una modificación estandarizada del Método de la Ovulación Billings. La investigación de los CrMS comenzó en 1976 se describe completamente en 1980 este sistema se basa en la observación y la cartografía de los marcadores biológicos que son esenciales para la comprensión de la salud y la fertilidad de la mujer. Estos "biomarcadores" dicen a la pareja cuando son naturalmente fértiles e infértiles, lo
que permite a la pareja a utilizar el sistema para lograr o evitar el embarazo. Los biomarcadores también identifican anomalías en la salud de la mujer; Por lo tanto, el sistema puede ser usado junto con NaProTechnology (Tecnología Natural procreativa) para ayudar con problemas de infertilidad y subfertilidad de una manera natural sin dejar de abrazar la unión de marido, la esposa y Dios. Por otra parte, el CrMS vincula la planificación familiar con la atención ginecológica y procreativo y mantenimiento de la salud. Los profesores de los CRM están capacitados aliados profesionales de la salud, y los médicos específicamente formados han sido educados para incorporar los CrMS en su práctica médica.

CRM = Sistema de Creighton Model Fertility Care TM.

Se ha promovido el método sintotérmico de Planificación Familiar Natural desde 1971. Basado en el trabajo del Dr. Josef Roetzer y otros, este método rastrea el moco cervical, temperatura basal del cuerpo y otros signos de proporcionar un conocimiento informado de la fertilidad de una mujer que se puede utilizar para evitar o lograr elembarazo. Un estudio reciente encontró una efectividad del 99,6% para las parejas con el STM para evitar el embarazo (Frank-Herrmann, et.al., Reproducción Humana, 2007). Durante el curso CCL STM parejas a aprender cómo observar, carta, e interpretar los signos de fertilidad para identificar con precisión los días fértiles e infértiles en un ciclo. Situaciones especiales están cubiertos, incluyendo los ciclos irregulares, infertilidad y descontinuar los anticonceptivos hormonales. Las parejas también a descubrir los beneficios de la PFN para el matrimonio, ya que aprender a entender y respetar su fertilidad como un don de Dios.

La Perezosa Demora
por Antonio Rojas / Arguments.es


El poeta, ensayista, crítico de arte y traductor francés, Charles Pierre Baudelaire (1821-1867),
escribió: Retrasando lo que se debe hacer, se corre el peligro de no hacerlo nunca. Posiblemente se retrataba en esta frase, porque él tuvo una vida bohemia y de excesos. Se dejó arrastrar por el desorden, los vicios, abuso del alcohol y las drogas, pero siempre ansió recuperarse, convertirse. Esta conversión nunca se hacía efectiva por la perezosa demora.

Dar largas no es solo fruto de la pereza. En algunas personas, a base de demorar por sistema, se ha convertido en una actitud en toda la regla, algo peculiar y constante de su idiosincrasia.
Buscan la demora, aplican el «luego lo haré», «más tarde me pongo», lo dejan todo para otro momento, los actos de evasión se acumulan, los hábitos se esclerotizan, los defectos aumentan y el nudo de la ineficacia y el descontento se enrosca creciendo y creciendo.

El aplazamiento por sistema es, pues, perjudicial; consolida el mal interior y se apodera progresivamente de la persona empobreciéndola, porque como dijo Séneca hace casi dos mil años: Mientras se retrasa, la vida sigue escurriéndose. La vida sigue aunque nosotros, indecisos, nos paremos. Cierto es que, a veces, retrasar una elección puede deberse a sabiduría y reflexión, e incluso puede atenuar, suavizar o apagar cuestiones demasiado ardientes. Hay excepciones que justifican una demora, pero tener «lo vas dejando, lo vas dejando» como compañero de viaje, no resuelve nada: Lo que se retrasa, ni se elimina ni se pierde. (Arnobio de Sicca).

El papa Francisco en Laudato sí, aplicándolo al cuidado de la tierra denuncia la irresponsabilidad de la demora: Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con nuestros estilos de vida de producción y de consumo. Es el modo como el ser humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos: intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera (VI Debilidad de las reacciones no 59). En bastantes casos nos tenemos que enfrentar y confrontar con una nueva realidad, que muchas veces nos asusta, simplemente porque nos resulta desconocida y, frente a lo desconocido, solemos adoptar una actitud defensiva, nos defendemos de aquello por lo que nos sentimos amenazados. Por esa razón, son muchas las personas que pasan muchos años de su vida sin tomar una sola decisión importante. La obligación de comprometernos siempre nos espera en las encrucijadas de la existencia, y la actitud dubitativa, indecisa, «avestruciana», nos encoge la vida cuando, en lugar de actuar, nos inhibimos con la perezosa demora.

“Una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado”.
-William Cowper-

"Que la oración de los cristianos sea el aliento de la Iglesia"

     Hoy Papa Francisco enfatiza el papel de la oración en la vida cristiana. Este texto está contenido en el volumen "La Oración, el aliento de la vida nueva", publicado por la Librería Editorial Vaticana:

     El bautismo es el comienzo de la vida nueva. Pero, ¿qué significa vida nueva? La vida nueva del bautismo no es como cuando cambiamos de trabajo o nos mudamos a otra ciudad . En estos casos, la vida cambia, es diferente de la anterior. Las condiciones, el contexto, los compañeros de trabajo, los conocidos, tal vez incluso las amistades, la casa, el salario, son diferentes. Pero no es una vida nueva, es la misma vida que continúa.

     La vida nueva del bautismo también es diferente de lo que sería vivir un cambio radical de nuestros sentimientos por un enamoramiento, o una desilusión, una enfermedad, un imprevisto importante. Cosas como estas pueden ocurrirnos como un terremoto, tanto interior como exteriormente: pueden cambiar los valores, afectos, trabajo, salud, servicio a los demás... Estos cambios, que son grandes y extraordinarios, todavía son “solo” transformaciones, modificaciones que nos llevan a una vida más bella y dinámica, o más difícil y agotadora. No es casualidad que cuando los relatamos siempre usamos el más y el menos. Decimos que han hecho nuestra existencia más bella, más alegre, más apasionante.

     La vida de Dios es comunión y se nos da como amistad. La vida nueva de la que habla San Pablo en sus cartas nos recuerda el mandamiento nuevo de Jesús (cf. Jn 13,34); nos recuerda el vino nuevo del Reino (cf. Mc 14, 29), el cántico nuevo que los salvados cantan ante el trono de Dios (cf. Ap 5,9). Así, entendemos que para la vida nueva no es posible hacer comparaciones. ¿Se puede comparar la vida y la muerte, o la vida antes y después del nacimiento? Cristo no se hizo uno de nosotros, no vivió su Pascua de pasión, muerte y resurrección para “mejorar” nuestra vida, para hacerla más bella, más sabrosa, más larga, más intensa, fácil o feliz. Él vino -como nos dijo- para que tengamos vida en abundancia (cf. Jn 10,10).

Esta es la vida nueva, la vida que Dios Padre nos da en el bautismo. Es nueva porque es otra vida comparada con la nuestra, porque es precisamente Suya, es la vida misma de Dios. ¡Este es el gran regalo que Jesús nos ha dado! Participar del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Participar del amor que Ellos tienen por todos los hombres y por toda la creación. ¡La vida nueva es la vida de Dios que nos ha sido dada!

Jesús tiene una bella expresión en el Evangelio: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado” (Jn 17,3). Él mismo nos dice que la vida verdadera es el encuentro con Dios; y que el encuentro con Dios es el conocimiento de Dios. Sabemos, pues, por la Biblia que no se conoce a una persona solo con la cabeza, porque conocer significa amar. Y esta es la vida de Dios que se nos da: el amor que se hace nuestro, y que poco a poco nos hace crecer, gracias al Espíritu Santo (Rm 5,5). Aunque las palabras son inadecuadas, se puede decir que la vida nueva es darse cuenta de pertenecer a Alguien y, en Él, de pertenecer a todos. Pertenecer significa que cada uno es para el otro.

Una de las imágenes más antiguas -ya utilizada por san Pablo- para expresar esta pertenencia, esta con-vida, es la del cuerpo, cuya Cabeza es Cristo y cuyos miembros somos nosotros “Ahora vosotros sois el cuerpo de Cristo y, cada uno según su parte, sus miembros”, (1Co 12, 27).
Vatican News, Octubre 24 de 2019 URL: https://wp.me/p8f59C-7lW

Mensaje de Cuaresma de Papa Francisco

El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.

El Misterio pascual, fundamento de la conversión: La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. En este se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117). Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva. Por eso, en esta Cuaresma 2020 quisiera dirigir a todos y cada uno de los cristianos lo que ya escribí a los jóvenes en la Exhortación apostólica Christus vivit: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (n. 123). La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren.

Urgencia de conversión: Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene. De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad. Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y dis- ponibilidad. Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.

La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos: El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. En Jesús crucificado, a quien «Dios hizo pecado en favor nuestro» (2 Co 5,21), ha llegado esta voluntad hasta el punto de hacer recaer sobre su Hijo todos nuestros pecados, hasta “poner a Dios contra Dios”, como dijo el papa Benedicto XVI (cf. Enc. Deus caritas est, 12). En efecto, Dios ama también a sus enemigos (cf. Mt 5,43-48). El diálogo que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, no es como el que se atribuye a los atenienses, los cuales «no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad» (Hch 17,21). Este tipo de charlatanería, dictado por una curiosidad vacía y superficial, caracteriza la mundanidad de todos los tiempos, y en nuestros días puede insinuarse también en un uso engañoso de los medios de comunicación.

Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo: Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría. Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo. Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo. Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía. Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. Como ha repetido muchas veces el magisterio de la Iglesia, la política es una forma eminente de caridad (cf. Pío XI, Discurso a la FUCI, 18 diciembre 1927). También lo será el ocuparse de la economía con este mismo espíritu evangélico, que es el espíritu de las Bienaventuranzas. Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios, fijemos la mirada del corazón en el Misterio pascual y nos convirtamos a un diálogo abierto y sincero con el Señor. De este modo podremos ser lo que Cristo dice de sus discípulos: sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14). Papa Francisco

Ann Marie McManus Real Estate Sponsorship Banner

HolyArt.com is a proud sponsor of this parish website.